La vuelta de Marcos Rojo a Estudiantes pasó de estar al borde de caerse a resolverse contra reloj. Este viernes, el defensor se enteró durante la práctica en City Bell de que no sería habilitado para jugar en el Pincha y decidió involucrarse personalmente en el asunto. Así, dejó el entrenamiento y se movió para encontrar una salida antes de que venciera el plazo para presentar la lista de buena fe de la Copa Libertadores.
El futbolista de 36 años tenía previsto firmar un contrato hasta diciembre de 2027, después de haber forzado su salida de Racing y de llevar varios días bajo las órdenes de Alexander Medina. Sin embargo, la operación quedó frenada porque su pase no había sido autorizado por la AFA ni registrado en el sistema COMET, la plataforma que utilizan los clubes para inscribir a sus jugadores.
Ante la negativa inicial, Rojo se retiró del country en su camioneta para intentar resolver el problema personalmente. El defensor mantiene un vínculo cercano con Claudio Tapia, presidente de la AFA, y recurrió a esa relación en medio de una gestión que tenía un límite concreto: Estudiantes debía enviar la nómina verificada a la Conmebol antes de las 18:00 de este viernes.
La solución llegó con la participación del propio jugador y la colaboración de Racing y la AFA. Finalmente, Rojo quedó inscripto y estará habilitado para jugar tanto el torneo local como la Copa Libertadores.
La inscripción se concretó en lugar de Gabriel Neves, quien sufrió una fractura de cúbito y radio con desplazamiento en la muñeca izquierda durante la Supercopa Internacional ante Rosario Central.
La situación del mediocampista había generado una dificultad reglamentaria: el plazo estimado de recuperación no se ajustaba al período exigido para habilitar un reemplazo. Aun así, la AFA resolvió hacer una excepción y autorizó la incorporación de Rojo.