El Parque Pesquero de Madryn avanza en tener una planta desalinizadora propia
Las empresas pesqueras de Puerto Madryn evalúan avanzar con la instalación de una planta desalinizadora que permita abastecer parte de sus necesidades industriales con agua de mar tratada y reducir así la demanda sobre la red de agua potable.
por REDACCIÓN CHUBUT 31/10/2026 - 21.19.hs
El presidente de la Cámara Argentina Patagónica de Industrias Pesqueras (CAPIP), Agustín de la Fuente, confirmó que existen conversaciones con la firma INFA y señaló que la propuesta todavía requiere estudios técnicos y ambientales, autorizaciones y un esquema de financiamiento. La iniciativa también contempla la participación de empresas del parque industrial pesquero que no forman parte de la cámara.
El proyecto necesita articular el trabajo del sector privado con la Municipalidad de Puerto Madryn y el Gobierno provincial. Aunque CAPIP participa de las conversaciones, su titutlar aclaró que el alcance de la propuesta excede a las firmas asociadas a la entidad. “Nosotros somos una parte importante del sector industrial, pero creo que esto es mucho más fuerte y abarca obviamente a empresas que no son asociadas a CAPIP”, sostuvo. La intención es que las industrias puedan incorporar agua proveniente del mar a sus procesos productivos y, de esa manera, liberar una parte del volumen que actualmente utilizan del sistema público.
El proyecto apunta a atender una demanda que adquiere especial relevancia durante los meses de verano, cuando el consumo aumenta y el abastecimiento de agua en la ciudad enfrenta mayores dificultades. De la Fuente consideró que contar con una fuente alternativa permitiría sostener la actividad industrial y, al mismo tiempo, disponer de más recursos para los hogares. “Es un gran beneficio, primero para proyectar a futuro, porque necesitamos un elemento esencial, el agua para trabajar, pero también para liberar un montón de metros cúbicos que pueden ser destinados al uso domiciliario”, afirmó.
Sin embargo, advirtió que todavía deben resolverse aspectos vinculados con la localización de las instalaciones, los estudios de impacto ambiental y las aprobaciones necesarias. “Son proyectos estratégicos que llevan su tiempo, porque necesitan ciertas preaprobaciones, cuestiones de estudios de impacto ambiental, dónde se van a instalar y ciertas condiciones. Después obviamente hay que financiar, es una obra bastante onerosa”, explicó.
Como antecedente, el titular de CAPIP mencionó la planta desalinizadora de ALUAR, que funciona en Puerto Madryn mediante un sistema de ósmosis inversa y constituye una referencia para analizar una alternativa similar destinada al sector pesquero. “Creo que lo de ALUAR ha sido emblemático. Ha puesto en valor la responsabilidad social, porque más allá de la necesidad que tiene ALUAR para trabajar, creo que también tiene un gran compromiso con la sociedad”, expresó.
De la Fuente destacó la importancia de que las empresas puedan contribuir a resolver necesidades que exceden su actividad específica y planteó la necesidad de construir acuerdos entre los distintos sectores. “La gente está cansada de ciertas peleas. Creo que hay que trabajar. Hay gran parte de la comunidad que lo está pasando mal. Entonces, si podemos aportar algo desde el sector y ser positivos, creo que hay que hacerlo”, manifestó.