Crecer jugando
El juego es la actividad a través de la cual la niña y el niño exploran, aprenden y se desarrollan. Se ha considerado, en la historia de la humanidad, como una actividad espontánea y la que más tiempo ocupa en las primeras edades.
por REDACCIÓN CHUBUT 30/07/2021 - 21.13.hs
Una de las diferencias con respecto a las personas adultas, es que para los niños no hay diferenciación entre el juego y el trabajo, a no ser la atribución de seriedad, de obligatoriedad, que ellos entienden cuando son capaces de ponerse en el lugar de la persona adulta. Son los niños y las niñas los que juegan, los que trasforman su hacer de cada día en juego.
Vivimos inmersos en una sociedad de consumo que busca por todos los medios que entremos en la dinámica de gasto, y la infancia no se escapa de esta presión por el hecho de ser menores. Más bien les ocurre todo lo contrario, precisamente por ello tienen menos recursos para defenderse y son más fácilmente manipulables.
Los niños y las niñas de hoy en día reciben un montón de mensajes publicitarios que les incitan a consumir una serie de juguetes determinados, a la vez que les transmiten mensajes respecto a los roles que se esperan de ellos y de ellas: a qué deben jugar, cómo debe ser su juego, en definitiva, cual es el comportamiento normal y adecuado en un niño y en una niña.
Todos estos mensajes empiezan por igualar el juego y el juguete, y este es el primer gran error. El juego no es algo comercial y consumible, mientras que el juguete sí que lo es. Un niño o una niña ya desde que nace juega con su cuerpo: juega a ver como sus deditos pasan por delante de su cara, juega a chupar cualquier cosa, juega a moverse, a rodar, a saltar, a dejarse caer...
Cualquiera que observe a un niño o a una niña se dará cuenta de que no necesitan juguetes y que toda su actividad se convierte en juego. Los juguetes no son más que instrumentos para estimular al niño o la niña, para ayudarle a conseguir las destrezas que necesita: un muñeco hará que el bebé se esfuerce por agarrarlo y coordine mejor la mano, una pelota al rodar le animará a seguirla y le estimulará a gatear...
Los niños y las niñas de hace 30 años no tenían la cantidad de juguetes que tienen los de hoy en día, y sin embargo también jugaban. Con una pelota, una cuerda de saltar, una tiza o una goma elástica podían estar jugando durante horas y a diferentes juegos. En algunas ocasiones, podemos observar como los niños y las niñas juegan con la caja, sin interesarse del juguete que hay dentro.
La gran cantidad de mensajes publicitarios que recibimos tanto los niños y niñas como los padres y madres, hacen que nos olvidemos del juego en sí mismo, que nos olvidemos de que el juguete sólo es un instrumento, y le demos a este último todo el protagonismo.
Así los juguetes se convierten en algo imprescindible en la vida de un niño o niña, sobre todo los juguetes comerciales, los que ven en la televisión, que son los que echa de menos a la hora de jugar. Terminan olvidándose de su capacidad innata para jugar, y les surge la necesidad del juguete.
En las actividades educativas que realizan en la escuela, y en las ocupaciones en las que se entretiene en la vida cotidiana, "juega por jugar", con independencia de que también el juego sirva para aprender. La mayoría de las veces, el juego deja de ser realmente un juego, para convertirse en una actividad escolar, en una actividad doméstica, en una propuesta que tiene otras metas, otros fines distintos a los suyos propios.
El juego es un instrumento necesario y eficaz para la educación de la persona, para el desarrollo de la personalidad, para la búsqueda del equilibrio emocional, por eso es necesario a lo largo de toda la vida.
El juego, sobre todo el colectivo, favorece los hábitos de sociabilidad, se desarrollan valores afectivos, como el compañerismo, la solidaridad, la tolerancia, el respeto, la cooperación... y pone a prueba el dominio de sí mismo, con el control de las respuestas personales ante los triunfos y las derrotas, ante los aciertos y los errores.
Aprende a compartir metas con sus iguales y a desarrollar su autonomía.
Para todo el mundo es fundamental el sentido de pertenencia, el sentirse identificados con alguien o que se forma parte de algún grupo. Esto hace que muchas veces, los niños jueguen con los niños, y las niñas con las niñas. Por eso es importante ofrecer una gran variedad de juegos y, dentro de lo posible, también de jugadores. Cuanto más heterogéneo sea el grupo, y más diversas las actividades, más tolerante será.
La actitud sexista y racista se desarrolla desde la infancia. Si sólo viven experiencias en las que suelen ganar los chicos (como juegos en los que es necesaria la fuerza o la velocidad), crecerán creyendo que el sexo masculino es superior; si viven experiencias en las que suelen obtener peores resultados los extranjeros (como los juegos de cultura general) crecerán creyendo que los otros son superiores...
Con los diferentes tipos de juegos se aprende que todos tenemos diferentes cualidades y habilidades, que a veces son más útiles unas que otras, y que todos somos seres humanos igual de valiosos.
El juego, ya sea de un tipo o de otro, es una actividad que debe estar presente en la vida de cada persona.
CARACTERÍSTICAS DEL JUEGO
En general, el juego tiene las siguientes características:
■ Libre y espontáneo.
■ Es fuente de satisfacción.
■ Es una finalidad en sí mismo, incita al descubrimiento.
■ El niño y la niña utilizan libremente los recursos de su inteligencia y la desarrollan.
■ Permite la creación de mundos alternativos.
■ Produce placer en sí mismo.
■ Mediante el juego se ejercita conductas recién adquiridas.
■ Posee una organización específica.
■ Predominan los medios sobre los fines.
■ Introduce elementos de ficción.
■ Se centra en un tiempo y en un espacio concreto.
■ Tiene un sentido global (implica toda la personalidad).
TIPOS DE JUEGOS
Aunque existen diferentes clasificaciones de acuerdo, y atendiendo a la teoría evolutiva en que nos basemos, vamos a centrarnos en la clasificación de Piaget, centrada en el juego de ejercicio, simbólico, y, el juego de reglas.
De forma breve, podemos describir el juego de ejercicio, como aquel en el cual el niño y la niña ejercitan sus habilidades para aprender. Disminuye a partir de la aparición del lenguaje y la capacidad de anticipación y esquemas terciarios (no necesitan hacer ensayos, sino que son capaces de anticiparlos de forma simbólica).
PROPUESTAS DE ACTIVIDADES LÚDICO-EDUCATIVAS PARA MADRES Y PADRES
■ Juegos de mesa o juegos con reglas: pueden fomentar la participación, colaboración, comunicación, conocimiento mutuo, razonamiento, enseñar a aceptar la derrota, a saber ganar.
■ Juegos de lenguaje: razonamiento verbal, enriquecer vocabulario, motivación para el aprendizaje.
■ Construir rompecabezas en equipo de distinto número de piezas en función de la edad de los niños/as.
■ Manualidades, dibujo, expresión plástica.
■ Cocinar recetas sencillas o complejas en función de las edades de los niños/as.
■ Representar cuentos (clásicos o inventados) con títeres. Ir rotando los miembros de la familia en los papeles de titiritero y público.
■ Patinar, salir a caminar, bailar, saltar la soga, jugar al elástico, a la rayuela.
■ Jugar al aire libre (deportes, juegos tradicionales).
■ Indagar sobre temas de interés para los niños/as.
■ Dividir a la familia en dos equipos. Uno esconde un "tesoro" y pone pistas para que el otro equipo lo encuentre. Si al final el tesoro se puede compartir, como caramelos o tizas de colores, mejor.
■ Jugar a adivinar el título de una película o cuento con mímica.
"Durante la infancia, el modelo principal de aprendizaje y expresión es el juego. Mientras juegan las niñas y niños muestran su creatividad, sus experiencias, sus expectativas; aprendiendo comportamientos y actitudes que van formando su personalidad. Cuando juegan aprenden a seguir unas normas, a ser tolerantes, a perder, a ganar, a respetar a las demás personas a la vez que van adquiriendo seguridad. Las niñas y niños aprenden y se relacionan con el entorno jugando, por ello lo importante es el juego."
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