Nadia Bravo: “Cada vez se va a ir adelantando más la llegada de las ballenas”
El avistamiento prematuro de los primeros ejemplares de ballena franca austral en las costas de Chubut durante el mes de abril ya dejó de ser una excepción para consolidarse como una tendencia climática y biológica que desafía el calendario turístico tradicional.
por REDACCIÓN CHUBUT 02/05/2026 - 19.24.hs
Según explicó la licenciada Nadia Bravo, subsecretaria de Conservación de Áreas Protegidas de la provincia, este fenómeno obliga a las autoridades a evaluar un adelantamiento formal de la temporada de avistajes, mientras los teléfonos de las oficinas de turismo ya «explotan» ante el interés masivo de visitantes y prestadores que buscan reencontrarse con la «estrellita» del Golfo Nuevo.
Lo que antes se esperaba para el mes de junio, hoy es una realidad palpable en pleno otoño patagónico. La presencia de estos gigantes en las aguas del golfo no solo es un dato pintoresco, sino el resultado de un proceso migratorio que se viene transformando gradualmente. En este sentido, la licenciada Nadia Bravo señaló que, tras analizar la situación con biólogos e investigadores, se constató que el arribo de ejemplares entre abril y mayo ya es una constante en los últimos años.
Este adelantamiento responde a la dinámica natural de la especie: mientras algunos machos llegan para iniciar el complejo ritual del cortejo, diversas hembras ya ingresan al golfo en estado de gestación para buscar la calma necesaria antes de parir a sus crías.
Esta «magia» que se genera en el agua tiene un impacto inmediato en la economía y la logística regional. La difusión oficial del gobierno de las primeras imágenes de la temporada, en coincidencia con el Día del Animal, generó un efecto automático en la demanda turística, con una avalancha de consultas tanto de viajeros como de los propios prestadores de servicios.
Sin embargo, aunque la ansiedad es alta, el ciclo de la ballena es sagrado y debe respetarse su proceso de «acomodamiento» en el área protegida. Por este motivo, la actividad turística embarcada aún debe esperar a la resolución ministerial correspondiente, permitiéndose por el momento únicamente el disfrute desde la costa en puntos estratégicos como El Doradillo.
La gestión de este recurso natural implica un desafío constante, ya que el espectáculo que ofrecen las ballenas no es estático, sino que evoluciona mes a mes. «Todos los meses la ballena te muestra un espectáculo totalmente distinto», explicó Bravo, refiriéndose a cómo la interacción cambia cuando aparecen las crías o incluso cuando se suman otros actores como las orcas.
Este dinamismo, sumado a la información actualizada sobre el comportamiento de los animales en el último lustro, es lo que permite al Ministerio de Turismo proyectar, quizás para la próxima temporada, un inicio formal de avistajes mucho más temprano en el calendario oficial.
Con los informes diarios que llegan desde los miradores de Punta Loma y el monitoreo constante de los guardafaunas en la Península, Chubut se prepara para una transición fluida entre la temporada de pingüinos y orcas hacia el reinado absoluto de la ballena franca, reafirmando que en la provincia «todas son temporadas altas» gracias a su inagotable riqueza natural.
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