"¡Pedfrentu il remujka!", de Yaco Alarcón - Últimas Noticias: El Chubut

LITERATURA

"¡Pedfrentu il remujka!", de Yaco Alarcón

Esta obra fue seleccionada por el jurado del Concurso Literario de Aventuras y Ciencia Ficción, integrado por la Asociación Educación y Valores de Chubut, el Voluntariado de Lectura de Chubut y el Cenpat.

por REDACCIÓN CHUBUT 30/07/2021 - 22.38.hs

¡Pedfrentu il remujka!

 

…jitgaze uw’s lisfeciam…

 

 

“.”

 

 

  • Walpe ¡Walpe! Es una historia, ¿será tuya?

 

  • ¿Mía? - Emite Walpe, antes de nacer.

 

  • ¿Las estrellas giran? – Interroga el Lopemo.

 

El viento universal gira mareante envolviendo la coraza tensa y cálida por la que Walpe percibe, frecuente, el silbo de una historia renaciente al costado del tiempo. Período friccionado por “Cúlsida” (Estrella Colosal que mil millones de veces podría contener a Kéenyenken), sol cúlmine de acelerado brillo que da lustre magnético a todo, y late incesante en lejanías del megaplaneta Larratmu; ambos a 890.000 años luz del centro de la Galaxia Ciévida; la luminosidad persiste infinita.

 

 

  • Estás ahí. Estás aquí. - Envía Lopemo en lenguaje de neutrinos milenarios que guarda en mercurio sólido.

 

Las túgubres como Walpe, 30.000 años previo a nacer reciben del Lopemo una pregunta, en medio de tormentas de luz y gas, a través de nano-perceptores ubicados en el interior de células de uranio posicionadas al final de microtúbulos oblicuos que conforman la coraza protectora de níquel puro. Por allí viajan los neutrinos expulsados por el Lopemo interrogando eléctricamente a la túgubre. Por allí la túgubre se impregna de exterior y descifra sensaciones ancestrales analizando minuciosamente haces de luz condensados en chispas de viscosidad transparente, examinando toda partícula inerte que se posa en receptores de gema líquida, midiendo la velocidad con que viajan los neutrinos, detectando lapsos de viajes cíclicos cósmicos por medio de filamentos acuosos pendulares de sensibilidad inusitada. En la punta de los filos, gránulos microscópicos desarrollan tejidos neuronales simétricos.

 

 

Walpe posada sobre una ladera del Gran Monte Akutux almacena en su nítido interior fragmentos perdidos de la historia pre-universal, durante miles de años sus interconexiones van socavando elementos dirigidos a minúsculas celdas que acaudalan la información. Raíces de diamante y ópalo se entretejen perforando en densas rocas de esmeril, vierten desde sus conductos casi inmóviles, a un milímetro por siglo, densas trizas de tiempo presionando desde dentro un planeta sin espacio. En el centro: el corazón de su alma, finas capas de vidrios que se compactan y presionan mutando en innumerables tipos de rocas preciosas, cada una latente de espiritualidad obtenida de inopinados tiempos e imprevistas fisiones galáxicas. Un material único en su eje: la suma de sentimientos alcanzados en milenios transformados en una sólida masa de...

 

 

  • Amor.

Pronuncia el Lopemo.

 

 

A 20.000 años del interrogante del Lopemo, la Walpe detecta cambios, hay algo indiscernible y distante. Al otro lado del planeta Larratmu un sonido frágil, las tormentas se desvanecen, Cúlsida sufre una inversión de incandescencia y se extingue. A máxima profundidad (47.000 mts bajo el nivel oceánico ondulante) la Ninfluxa (presenció el inicio universal y consta de primigenias sustancias eternas de deseo) sueña; en idioma astral profiere:

 

 

“Pero la luna no estaba, a la vista aún, de ti, mariposa que aleteabas desparejo tiritando al viento.

 

Pero esa luz, de estrella lejana, tocaba suave tu sombra diáfana sin movimiento bajo la escarcha.

 

Pero el verano, que ya alejado, era una foto memorizada sin el calor de tu sol que nada.

 

Pero tu tiempo, como el pasado, buscando aire que ya no existe siendo palabras.

 

Pero brillabas de energía como almidón plateado porque eres fuerte y acorazada,

 

habías roto una crisálida de acero con un latido de sangre,

 

habías apagado rojos incendios soplando lluvias de alas,

 

habías tumbado de colores al alba

 

pero la luna no estaba,

 

luz de tu estrella cercana

 

y el verano

 

que lejano,

 

brillaba.”

 

 

Extensas inmensidades rocosas esporulan estructuras volátiles dividiendo en mil los enérgicos fotones que implosionan al vacío. Las distancias ceden en su expansión evidenciadas en breves crujidos de electrones azorados. Lopemo perpetúa el símbolo de su esencia en una palabra que se incrusta en el instante exacto:

 

i d e a

 

Pasan 10.000 años…

 

 

Ninfluxa yace suspirante fundida en un tierno silencio, su espíritu encierra poderosas deidades que ríen lúdicamente inmersas en felicidad; su conciencia plena, que ahora ocupa el lugar del tiempo, delira:

 

 

El retumbar de flores fluorescentes floreció desde tu cara y brillaron maravillas de luz en tus pestañas.

 

Danzaron rubores nuevos rarísimos hermosos en tus iris y sonó un zigzagueo eléctrico diminuto frente al cristal de tus pupilas.

 

Se despedazó el tiempo inquieto risueño sobre tus ojos y derrumbó una mezcla tenue sensitiva matizada de pasión.

 

Tonos cálidos de vientos claros jugando al verano, y se calmó...

 

la galaxia…

 

que mirabas.

 

 

Walpe distingue la última referencia de sinergia posible: una gota de luz esferoide tiembla sobre el océano apagado. Perpendicular a la cúspide del Gran Monte Akutux, la gota de luz tirita a tal celeridad que sobrepasa el movimiento imaginable y a un micrón del agua se aquieta. Al otro lado del megaplaneta, Walpe ha cerrado sus ingresos: reacciones físico-químicas a nivel atómico convierten su coraza en sentimiento de hiel que se solidifica en penumbras justo al instante que la gota de luz roza sutilmente el Gran Océano:

 

 

F u s i o n e s a t ó m i c a s e n f o r m a r e p e n t i n a y Walpe comienza a nacer expulsando FEROZMENTE SU ENERGÍA:

 

 

El Gran Monte Akutux, el mayor monte jamás existido, se desploma inversamente liberando al infinito cuantiosos metales. Ninfluxa ríe. Desde el centro del Planeta un huracán de magma gaseoso y fragante derrite la coraza de la túgubre y una entidad rojo-refulgente estremece al futuro erigiéndose sobre Clévida. Auroras boreales surgen desde su estructura interna lumínica, enseguida se apagan. Resurgen intensamente y a un ritmo de crecimiento superlativo el ente irradia briznas que se entretejen ocupando por completo el universo sin fin, cada una de las hebras transmite matices únicos y hermosos que traspasan todo lo que existe. A su vez, desde el núcleo un latido sacude la inmensidad avivando al tiempo. El pulso se acrecienta aprisionado, batiéndose en una burbuja incontenible conectada a cada hilo, conectada a todo; hasta que se abre en múltiples direcciones enviando un mensaje que viaja a una rapidez superior,

 

envía un término,

 

una palabra…

 

 

P A Z

 

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