El poder de la solidaridad: transformar la tristeza en esperanza
Para quienes tenemos un largo camino recorrido a la hora de cubrir las noticias que acontecen en nuestra provincia, y que hemos sido testigos de cómo la vida puede cambiar en un segundo, en un suspiro, no deja de asombrarnos el poder que tiene la solidaridad de nuestros vecinos de Chubut.
por Zulma Díaz 12/03/2021 - 21.13.hs
Para quienes tenemos un largo camino recorrido a la hora de cubrir las noticias que acontecen en nuestra provincia, y que hemos sido testigos de cómo la vida puede cambiar en un segundo, en un suspiro, no deja de asombrarnos el poder que tiene la solidaridad de nuestros vecinos de Chubut. La organización y la logística puestas en marcha, sin distinción de edades ni de clases sociales, ni de religión o equipo deportivo.
Cuando de ayudar se trata, ahí está el pueblo chubutense ayudando, arremangándose, poniendo hombro, orejas, mates, palabras y haciendo hasta lo que no sabe para poder ayudar.
Lo hemos visto y escrito el año pasado, cuando los habitantes de la vasta Cushamen quedaron tapados por la nieve: enseguida se organizaron grupos solidarios, en toda la provincia, y trasladaron la ayuda por todas las vías desde ropa, víveres, frazadas, insumos de higiene y tanto más.
Lo hemos visto, en el 2017, cuando la ciudad de Comodoro Rivadavia sufrió una terrible inundación, que incluyó hasta el desmoronamiento del Chenque, y se organizaron movidas solidarias en todo el territorio.
En el año 2012, mes de abril, cuando se inundó la ciudad de La Plata. Desde acá, se organizaron campañas grandes para los evacuados de la ciudad de las diagonales.
Cuando los pueblos de la meseta quedaron tapados de cenizas, allá por el año 2011. O en la gran inundación de Telsen, en el año 2014, cuando desbordó el arroyo y arrasó con viviendas, instituciones, campo de jineteada y se llevó todo, menos los recuerdos.
Acá vamos a describir todo lo positivo que nos ha quedado en el tintero correspondiente a las últimas horas, cuando la tormenta de fuego se llevó todo, menos los sueños, de las más de 200 familias de la Comarca Andina, ese paraíso lleno de pinos, lagos y montañas, esa a la que sus habitantes describen como una “gran familia”, donde todos se conocen, donde hacés dedo en la Ruta 40 y te llevan al lugar que pidas, y nadie desconfía porque sabés que en esos pueblos no hay maldad, que la maldad la llevan los de afuera…
Pueblos que han vivido los últimos grandes incendios hace exactamente 6 años, en 2015. Pero que destruyó el bosque y no tuvo la magnitud del desatado el último martes a la tarde.
Pueblos que tienen vecinos que han llegado a asistir a cursos y charlas que hablan de la “resiliencia”.
(Tan es así que Gretel, una joven de Cerro Radal, escribió en las últimas horas, cuando vio su casa consumida por las llamas: “Te suelto”. Lo mismo que se dice cuando se está en duelo por un ser querido. Ella soltó con dolor la casa, su casa, que el fuego se llevó. Y ahora arrancará una nueva vida, como tantos)
Describir lo positivo, pero no olvidar a quienes pretenden politizar la solidaridad, a quienes van a tomarse fotografías como si hicieran un viaje de egresados, o a tirar la ayuda desde helicópteros para que no le sirva a nadie después. O peor, funcionarios y funcionarias que se apropian de la solidaridad de la gente para distribuir a quienes ellos consideren o sean de su mismo palo.
No olvidar.
Porque sobre todo esto, sobre el lucrar con la necesidad y el dolor de la gente, jamás se hizo Justicia. Ni se hará.
HISTORIAS DE AYUDA
Ruben Supervielli es carpintero y vive en Tecka. Escribió en sus redes: “Soy carpintero de Tecka, con conocimientos en construcción en seco. Ofrezco manos de obra y máquinas desinteresadamente, sólo tienen que contactarme a mi teléfono y que se acerquen, y que esta información llegue a quien necesite”.
María Yanquileo trabaja en la Comuna Rural de Cerro Centinela. El año pasado, su pueblo quedó tapado de nieve. Aún así no se hicieron campañas solidarias, porque la gente en su aldea “no practica la solidaridad ni se suma a estas campañas”. Por eso, con emoción, no imaginó que al impulsar una campaña de recolección de enseres y vajilla para la Comarca Andina haya tenido tan buena respuesta. Y llegó el pico de emoción el viernes a la mañana, cuando los niños aparecieron con juguetes para que puedan jugar aquellos niños que perdieron todo.
Óptica Amancay, de Esquel, inició una campaña de colaboración para los damnificados que hayan perdido sus anteojos en el incendio.
“Pongo a disposición la mini-retro para los afectados por incendio”, publicó el propietario de Pirke Rukan, comercio de la Comarca Andina.
Y los músicos, los profes de gym, las peluqueras, esteticistas, que cambiaron sus trabajos por un alimento no perecedero. Las estaciones de servicio que aportaron urnas y también combustible para los camiones solidarios. Y mujeres y hombres que se acercaron a ayudar a cocinar, elaborar viandas, envolver, distribuir. Y los de las protectoras de animales y veterinarios ocupándose de los animales domésticos, otro saldo doloroso en medio de las pérdidas.
El vecino, Gastón Rodríguez, de Transporte El Indio, de Trelew, que “tomándome un fernet el martes a la noche me enteré lo que estaba pasando en la Comarca y pedí colaboración a mis contactos, ofreciéndome a llevar un camión con ayuda directa”. Terminaron saliendo del depósito de la calle Centenario cinco camiones , con más de 50 toneladas de solidaridad. Y que se está entregando directamente a los vecinos de Las Golondrinas, El Pinar y Lago Puelo.
Y el vecino Roberto Carlos Valenzuela, comerciante de autoservicio “Patricia” de Rawson, que donó su camioneta, valuada en 3 millones de pesos, para que sea sorteada y se pueda sumar ese dinero para la compra de un avión hidratante. Sus vecinos dijeron que él siempre tiene esas “ocurrencias” solidarias.
Y en los pueblos, que siempre son los que menos recursos tienen pero son los que más dan, se organizaron campañas en Las Plumas, Los Altares, Paso de Indios, Lago Blanco, Gan Gan, Tecka, Paso del Sapo, Gualjaina, Corcovado, Aldea Atilio Viglione, Aldea Apeleg, Ricardo Rojas, Alto Río Senguer, Gobernador Costa, Río Mayo y en Gaiman y Dolavon. Y obviamente en las grandes ciudades, en distintos espacios, con protocolos incluidos, se trabajó en pos de la solidaridad. Hasta en ciudades como Bariloche, Capital Federal y La Plata, residentes chubutenses organizaron campañas.
Más que nunca, en las últimas horas, volvimos a ser testigos de cómo la unión hace la fuerza. Frase trillada, pero que sigue generando esperanzas de la buena.
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