20 de julio de 1969, el día que Ferro escribió la página más grande de su historia en el fútbol local
POR GUSTAVO GOMEZ
POR GUSTAVO GOMEZ
| Por REDACCIÓN SUPERDEPOR |
Hay fechas que nunca se borran de la memoria de un club. El 20 de julio de 1969 es una de ellas para Ferrocarril Patagónico. Ese domingo, mientras el mundo seguía con asombro la llegada del hombre a la Luna, en el fútbol del Valle del Chubut se cerraba un campeonato que ya tenía dueño. Por primera y única vez, Ferro se consagraba campeón de la máxima categoría y escribía el capítulo más glorioso de su historia futbolera.
La institución, nacida el 11 de noviembre de 1953 al impulso de los trabajadores del ferrocarril, había recorrido un largo camino para llegar hasta ese momento. Ya conocía el sabor de los ascensos y de las vueltas olímpicas en el fútbol de segunda división, pero el título mayor parecía un sueño reservado para otros. Sin embargo, aquel equipo de 1969 estaba dispuesto a cambiar la historia.
El torneo reunió a ocho equipos y se disputó a una sola rueda. Ferro comenzó el campeonato con un triunfo 2-1 sobre Independiente y rápidamente dio el golpe que hizo creer a todos. En la segunda fecha venció con autoridad 3-1 a Germinal, uno de los grandes candidatos, en una actuación que marcó un antes y un después. Desde entonces, la ilusión dejó de ser una simple esperanza para convertirse en una posibilidad concreta.
La campaña continuó con un empate ante Racing en Trelew, una victoria sobre Argentinos del Sur y otro triunfo clave frente a Guillermo Brown. Fecha tras fecha, la “Maquinita” fue construyendo una campaña sólida, basada en un equipo equilibrado, con jugadores de buen pie, otros de enorme sacrificio y una convicción que crecía con cada partido.
El título terminó de definirse una fecha antes del cierre. Mientras Ferro empataba con Huracán, Argentinos del Sur sorprendía al derrotar a Germinal. Esa combinación de resultados alcanzó para asegurar el campeonato y desatar una celebración que Puerto Madryn tardaría mucho tiempo en olvidar.
Claro que aquella historia también tuvo un escenario inolvidable. La vieja cancha ubicada frente a la Prefectura era mucho más que un campo de juego. Pequeña, con el público prácticamente sobre la línea de cal y apenas una soga separando a los hinchas de los futbolistas, se transformaba en una verdadera fortaleza cada vez que Ferro jugaba como local. Hoy ese lugar ya no existe, reemplazado por edificios y comercios, pero sigue vivo en la memoria de quienes lo conocieron.
Aquel plantel reunió nombres que quedaron para siempre ligados a la historia del club: Ricardo Barbudo, Mariano Riquelme, los hermanos Miguel, José Luis y Carlos Iglesias, Pedro Chagallo, Rubén Espiasse, José Luis Retamozo, Atanasia Zárate, Rudezindo Contreras, Rodas, “El Chile” Marinho, Montero, Amado, Villalba, Entraigas y José Ureña. Todos aportaron su esfuerzo para alcanzar una conquista que aún hoy sigue siendo irrepetible.
La última fecha encontró a Ferro ya campeón. La derrota 2-1 frente a Gaiman quedó rápidamente en un segundo plano. Lo verdaderamente importante era el viaje de regreso a Puerto Madryn, donde familiares, socios e hinchas esperaban para celebrar una conquista histórica. Entre abrazos, brindis y emociones, todo un pueblo ferroviario disfrutó de una vuelta olímpica que nadie imaginaba que sería la única en la máxima categoría.
Han pasado 57 años. Muchos protagonistas ya no están, la ciudad cambió y aquella cancha desapareció. Pero hay recuerdos que el tiempo no consigue borrar. Cada aniversario vuelve a traer a la memoria aquel invierno de 1969, cuando un grupo de futbolistas, con humildad, esfuerzo y sentido de pertenencia, llevó a Ferrocarril Patagónico hasta la cima del fútbol valletano.
Porque algunos campeonatos no sólo se cuentan en los libros de estadísticas. También viven para siempre en el corazón de un club y en la memoria de toda una comunidad.
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POR GUSTAVO GOMEZ
El título terminó de definirse una fecha antes del cierre.
Hay fechas que nunca se borran de la memoria de un club. El 20 de julio de 1969 es una de ellas para Ferrocarril Patagónico. Ese domingo, mientras el mundo seguía con asombro la llegada del hombre a la Luna, en el fútbol del Valle del Chubut se cerraba un campeonato que ya tenía dueño. Por primera y única vez, Ferro se consagraba campeón de la máxima categoría y escribía el capítulo más glorioso de su historia futbolera.
La institución, nacida el 11 de noviembre de 1953 al impulso de los trabajadores del ferrocarril, había recorrido un largo camino para llegar hasta ese momento. Ya conocía el sabor de los ascensos y de las vueltas olímpicas en el fútbol de segunda división, pero el título mayor parecía un sueño reservado para otros. Sin embargo, aquel equipo de 1969 estaba dispuesto a cambiar la historia.
El torneo reunió a ocho equipos y se disputó a una sola rueda. Ferro comenzó el campeonato con un triunfo 2-1 sobre Independiente y rápidamente dio el golpe que hizo creer a todos. En la segunda fecha venció con autoridad 3-1 a Germinal, uno de los grandes candidatos, en una actuación que marcó un antes y un después. Desde entonces, la ilusión dejó de ser una simple esperanza para convertirse en una posibilidad concreta.
La campaña continuó con un empate ante Racing en Trelew, una victoria sobre Argentinos del Sur y otro triunfo clave frente a Guillermo Brown. Fecha tras fecha, la “Maquinita” fue construyendo una campaña sólida, basada en un equipo equilibrado, con jugadores de buen pie, otros de enorme sacrificio y una convicción que crecía con cada partido.
El título terminó de definirse una fecha antes del cierre. Mientras Ferro empataba con Huracán, Argentinos del Sur sorprendía al derrotar a Germinal. Esa combinación de resultados alcanzó para asegurar el campeonato y desatar una celebración que Puerto Madryn tardaría mucho tiempo en olvidar.
Claro que aquella historia también tuvo un escenario inolvidable. La vieja cancha ubicada frente a la Prefectura era mucho más que un campo de juego. Pequeña, con el público prácticamente sobre la línea de cal y apenas una soga separando a los hinchas de los futbolistas, se transformaba en una verdadera fortaleza cada vez que Ferro jugaba como local. Hoy ese lugar ya no existe, reemplazado por edificios y comercios, pero sigue vivo en la memoria de quienes lo conocieron.
Aquel plantel reunió nombres que quedaron para siempre ligados a la historia del club: Ricardo Barbudo, Mariano Riquelme, los hermanos Miguel, José Luis y Carlos Iglesias, Pedro Chagallo, Rubén Espiasse, José Luis Retamozo, Atanasia Zárate, Rudezindo Contreras, Rodas, “El Chile” Marinho, Montero, Amado, Villalba, Entraigas y José Ureña. Todos aportaron su esfuerzo para alcanzar una conquista que aún hoy sigue siendo irrepetible.
La última fecha encontró a Ferro ya campeón. La derrota 2-1 frente a Gaiman quedó rápidamente en un segundo plano. Lo verdaderamente importante era el viaje de regreso a Puerto Madryn, donde familiares, socios e hinchas esperaban para celebrar una conquista histórica. Entre abrazos, brindis y emociones, todo un pueblo ferroviario disfrutó de una vuelta olímpica que nadie imaginaba que sería la única en la máxima categoría.
Han pasado 57 años. Muchos protagonistas ya no están, la ciudad cambió y aquella cancha desapareció. Pero hay recuerdos que el tiempo no consigue borrar. Cada aniversario vuelve a traer a la memoria aquel invierno de 1969, cuando un grupo de futbolistas, con humildad, esfuerzo y sentido de pertenencia, llevó a Ferrocarril Patagónico hasta la cima del fútbol valletano.
Porque algunos campeonatos no sólo se cuentan en los libros de estadísticas. También viven para siempre en el corazón de un club y en la memoria de toda una comunidad.